Ciudad Juárez, Chih. — Detrás del discurso triunfalista y las cifras de ensalzamiento del alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar, la realidad cotidiana de Ciudad Juárez pinta un panorama opuesto: calles destrozadas, espacios públicos en el olvido y avenidas sumidas en las sombras.
Así lo sentenció Carlos Ortiz, representante de la gobernadora Maru Campos en Ciudad Juárez, quien arremetió de manera frontal contra la gestión municipal tras el nombramiento de Pérez Cuéllar como coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
Al ser cuestionado sobre el despliegue de supuestos logros presimidos por el edil, el funcionario estatal ironizó sobre las metas alcanzadas por la actual administración capitalina. “En eso, pues sí, estamos de acuerdo, se rompieron los récords”, expresó con dureza Ortiz durante una atención a medios en sus oficinas, sugiriendo que las marcas batidas no son de progreso, sino de abandono urbano.
Un rezago que ahoga a los juarenses
Las declaraciones del representante del Ejecutivo estatal pusieron el dedo en la llaga de una crisis de servicios públicos que los ciudadanos padecen a diario. Ortiz fue enfático en desarmar la narrativa oficialista del gobierno municipal, señalando que la verdadera huella de Pérez Cuéllar está estampada en el deterioro del entorno urbano.
“Hoy lamentablemente en Juárez, pues es la ciudad del bache”, manifestó Ortiz.
El funcionario apuntó que, lejos de dejar una infraestructura moderna o un legado sustentable, el alcalde con licencia entrega una ciudad sumida en un profundo rezago estructural:
- Infraestructura destruida: Vialidades principales y secundarias invadidas por cráteres que comprometen el patrimonio y la seguridad de los automovilistas.
- Parques en el abandono: Espacios comunitarios sin mantenimiento, convertidos en zonas inseguras para las familias juarenses.
- Alumbrado deficiente: Avenidas y colonias enteras a oscuras, propiciando un entorno idóneo para la delincuencia.
Las duras críticas desde el Gobierno del Estado reavivan el debate sobre la prioridad que la administración de Pérez Cuéllar le dio al posicionamiento político frente a las necesidades apremiantes de infraestructura básica. Mientras desde el micrófono oficial se promueven cifras de victoria, la ciudadanía continúa sorteando el deterioro de una urbe que, bajo esta gestión, se ha ganado el amargo título de “la ciudad del bache”.
